(Cf. L’Osservatore Romano 18 julio 1962)
En un acto muy solemne se proclamaba la heroicidad de las virtudes del sacerdotes fundador Don Luigi Maria Palaz-solo, por quien el Papa Juan XXIII tenía una gran devoción. Una vez proclamado el Decreto, se dirigió a las Religiosas “Suore delle Poverelle”, fundadas por el Palaz-solo y les dijo: “No os dejéis llevar de excesivo entusiasmo, todavía no hemos llegado a la meta. Es más fácil santificarse que llegar a la glorificación, decretada después de un proceso a juicio de los hombres. Para santificarse sólo hae falta un poco de buena voluntad y muchas gracia de Dios. Pero para llegar a la glorificación hay que contar con estos señores de la Congregación de Ritos…”
Entonces era la Congregación de Ritos: desde el año 1969 (Const. Ap. Sacra Rituum Congregatio del 8 Mayo 1969) la Congregación para las Causas de los Santos.