No hay lugar para los morbosos que busquen a un individuo danzando desnudo y sin pudor, bajo las influencias metafísicas y cuan poseso por las ninfas y demás criaturas fantásticas y etéreas, sucumba a un orgiástico y demoníaco proceso regenerador espiritual.
Más bien, se trata de un creativo artesano y multidisciplinar que sumido en la reflexión, tenacidad y muchas de las veces al ingrato y a la vez rejuvenecedor proceso de prueba-fracaso, experimenta y se desnuda espiritualmente para solaz y regocijo del espectador.
Todo este proceso curioso, cognitivo y subliminal se gesta en “el estudio”, ó taller, ó lugar dedicado a la creación.
”Toda acción que se inicie nada más traspasar la puerta de entrada ha de estar orientado a la creación”
Es ésta, una máxima impuesta como disciplina, feroz e impositiva. No debe existir ni un solo resquicio a la duda en este sentido.
Esta disciplina te obliga a estar atento, mantener la curiosidad y la ilusión. Permítaseme remitirme a Picasso y hacer mía la máxima que plantea: “Como no te pillen trabajando, la visita de las ninfas, las hadas y demás seres instigadores, será totalmente infructuoso”
El grado máximo es poder elevar una idea a la realidad subliminal de la certeza, palpar, ver y extasiarse hasta caer de rodillas preso de la emoción frente a la obra conclusa.