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Cenicienta tiene un mal sueño

Apuntes para despertar y salir del cuento.

 

cenicienta
Y la Cenicienta se probó el zapato de cristal y su pie encajó perfectamente. Y se casaron y fueron felices y comieron perdice, y colorín colorado este cuento...

LA MUJER ESTÁ ENFERMA, LA MUJER ESTÁ TRISTE, ¿QUÉ LE PASA A LA MUJER? Sin saber muy bien por qué:

  • No puedo con todo.
  • Los nervios me atacan el estómago y no tengo hambre.
  • Me despierto y no me vuelvo a dormir, tengo que tomar pastillas.
  • Ya no tengo fuerzas, no puedo con mi cuerpo.
  • Tampoco puedo con mis hijos.
  • Estoy en un agujero.
  • Tengo un pozo negro dentro.
  • No puedo más. Un día hago una locura
  • Cuando me despierto por la mañana lo que deseo es que se acabe el día. Dormir es como desaparecer.

Pero este cuento no ha acabado. Resulta que a la Cenicienta no le gustaban las perdices, pero tenía que cocinarlas constantemente porque era la comida preferida del príncipe.
La Cenicienta intentaba cocinarlas de todas las maneras posibles pero no siempre eran del agrado del príncipe, y éste se lo reprochaba. Además siempre tenía que llevar los zapatos de cristal, sentía mucho dolor de espalda. Y entre eso, y estar cocinando perdices todo el día, cada vez se sentía más cansada.


A veces, en medio de la confusión y la sensación de oscuridad, vienen imágenes del pasado, situaciones que no se van de la cabeza y vuelven de tanto en tanto.
Me viene a la memoria:
  • Fue un cambio, antes no era así conmigo. Al principio de casados, cuando novios, ¡hui unos detalles!
  • Aún no nos habíamos casado, un día me vio pintada y me dejó porque dijo que las mujeres pintadas eran putas.
  • Me casé y enseguida vi que tenia que ser todo lo que él decía.
  • Después de parir se pasaba una semana para conocer al hijo.
  • Con el primer hijo yo estaba llorando en el hospital, tardó cuatro días en venir y se fue a por leche y también tardó cuatro días en volver.

ALGUNOS SÍNTOMAS FÍSICOS PUEDEN SER SEÑALES DE ALERTA:
  • Dolores de cabeza, dolores de espalda.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Alteraciones del sueño y la alimentación.
  • Palpitaciones, hipertensión, arritmias.
  • Agotamiento crónico, debilidad física general sin que haya ninguna causa física aparente.


LA MUJER SE PREGUNTA: ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?
Es tan grande la esperanza de conseguir un final feliz, que muchas mujeres se esfuerzan en mejorar, en resolver los problemas cotidianos,
  • Me siento muy mal, desengañada, es algo que no lo puedo explicar.
  • Me siento perdida, dice que lo ha hecho sin querer, pero me siento desprotegida.
  • Te menosprecias tú y no te valoras en nada y piensas ¡Dios mío! ¿Es que yo no sirvo para nada?
  • Tenía mucho miedo, me sentía como si no fuese persona, como un trapo viejo.
  • Te palpita todo el cuerpo, te tiembla todo.
  • Como no tienes manera de expresarte puede haber una enfermedad enmascarada. Yo empecé con muchas taquicardias, unos mareos y me tenían que ingresar. Después empecé con las depresiones, a no querer salir, a no querer hablar.
  • Me veía indefensa, que no tenía valor para nada. Me hubiera hecho todo lo que hubiese querido. No tenía valor para enfrentarme.
  • Él me bloqueaba con su violencia. Me dejaba sin capacidad de reacción. Me paralizaba el miedo.
Hasta que llega un momento en que, casi sin darse cuenta, entran en una historia que, cuando la miran de frente, les sorprende que sea la suya.
  • Soy como un conejito delante de un elefante.
  • Se me está pasando la vida, es como si tuviese 50 años (tengo 32).
  • Te planteas ¿para qué estoy aquí? ¿De qué sirve que yo esté viviendo? Estoy haciendo daño a mis hijas, no puedo ya ni con ellas. Si ahora mismo tengo 28 años y tengo dos hijas, digo ¿cómo puede ser que esté en la situación que estoy?, si parezco una vieja de 80 años.
  • Es un miedo que tienes, un círculo que no sabes salir de él, no ves más que un agujero negro, y cada vez más, cada vez más. Y por más que te dicen, por más que ves, por más que oyes, tu no sabes dar el paso, no sabes.
  • Me ha hecho tanto daño que ya no puedo, ya no se me quita.

Su amado no era como ella había soñado. Más bien al revés. La insultaba y la menospreciaba, la obligaba a ir con los tacones, le decía lo fea que estaba sin ellos y lo mala que estaba la comida.
Cada vez estaba más triste, y se preguntaba qué le estaba pasando, porque su príncipe no era como lo había esperado siempre. ¿Sería por culpa de ella?


Durante tiempo se intenta solucionar el problema, con todos los recursos al alcance de la mano. pensando que el problema está en una misma, que todo es responsabilidad de una.
Algunas se estas soluciones suelen ser:
  • Hacer lo que el otro desea para evitar la violencia.
  • Llevar el problema en silencio, por miedo, por vergüenza, por sentirse culpable, o por pensar que nadie lo entenderá o que hablar es traicionar a la pareja.
  • Intentar que no afecte a l@s hij@s...
Hasta que una se da cuenta de que está encerrada en una jaula de cristal.
  • Yo me sentía culpable, ¿por qué me tenía que pasar esto si yo hacía todo lo posible por estar bien, y por no pelearme?. ¿Por qué me tenía que estar pasando a mí esto?. Era una cosa que no la podía entender, no sabía por qué me pasaba.
  • Ha sido una cosa que siempre me lo he tenido callado que nunca he dicho nada a nadie. Yo me lo he callado todo, siempre la boca cosida.
  • Si él me decía cualquier cosa yo me callaba por no crear mal ambiente entre mis hijos, que mis hijos no sufrieran. Entonces él pilló el truco y la manera era ofender a mi hermano. El maltrato era psíquico.
  • Mi vida ha sido horrorosa, y encima calladita y disimulando.

La Cenicienta intentaba agradarle siempre, aunque le doliera la espalda y el alma, pero cuando no podía más se quitaba los zapatos y andaba descalza, pero siempre a escondidas del príncipe y sintiéndose culpable.
Así pasaron muchos años en los que el dolor y la tristeza invadieron del todo a la Cenicienta, pues el príncipe cada vez la trataba peor.

  • Cuanto más tiempo y esfuerzo empleas en conseguir que funcione más te cuesta tirar la toalla y reconocer que has fracasado en el intento.
Otras mujeres pasan años intentando buscar solución a lo que creen que causa la violencia: buscan trabajo para ellas o sus maridos, ajustan las cuentas del hogar si creen que es por problemas económicos; empiezan una peregrinación en busca de tratamientos para alcoholismo o drogadicción que su pareja rechaza, o inicia y después abandona poco tiempo después..., buscan tratamiento para sus maridos creyendo que debe ser una enfermedad.
O buscan atención psiquiátrica para ellas, para sus síntomas, sin tener conciencia de que estos síntomas son la consecuencia de la situación del maltrato en la que viven:

SÍNTOMAS
  • Confusión, dudas, sobre la propia percepción, desorientación, dificultades de concentración.
  • Tensión, irritabilidad.
  • Inseguridad y miedo, sentimientos de culpabilidad.
  • Desbordamiento, sensación de no poder más.
  • Ansiedad.
  • Sensación de estar volviéndose loca.
  • Sensación de haber perdido el control de la propia vida, impotencia, sentimiento de no poder hacer nada.
  • Desvalorización de una misma, sensación de no valer nada.
  • Depresión: dificultades para dormir, desmotivación, tristeza, etc.
  • Ideas de suicidio u homicidio.

Cuando se sentía muy mal intentaba acudir a alguien para que la consolora, pero nadie la comprendía, o le decían: tu lugar está al lado del príncipe.

Hay personas que, por ignorancia o por creer que a mujer debe estar siempre a disposición del marido, con sus respuestas dificultan tomar decisiones alternativas y ponen un barrote más a la jaula de cristal. Al no recaer la responsabilidad de la violencia en el hombre, se sigue exigiendo la solución a la mujer y, por tanto, culpabilizándola. La única persona responsable de la violencia es quien la ejerce. La violencia no tiene justificación.

ALGUNAS MUJERES, CUANDO SE ATREVENA ROMPER EL SILENCIO PARA PEDIR AYUDA, NO RECIBEN LO QUE NECESITAN.
  • Tienes alrededor personas que en vez de decirte “adelante que aquí estamos” a lo mejor te dicen “es tu cruz, llévala” o “no es tan malo, porque hoy empieza a trabajar y puede que cambie”. Otras, que es un enfermo y que a ver, ¿si tú no lo haces quién lo va a hacer?
  • Algunas mujeres mayores, que han pasado por lo mismo, no lo quieren reconocer y sin embargo ven mal que nosotras demos el paso. En muchos casos dicen que nos separamos porque ya no aguantamos nada. Dicen “antes se aguantaba más”.
  • Hay personas que se lo toman a risa, o dicen que eres una masoca “mira, le va la marcha”, o “que clase de madre es, mira que dejar que sus hijas vivan esa situación”. No lo entienden. Y en vez de recibir ayuda de estas personas te hacen todavía más pequeña.

Poco a poco dejó de quejarse, porque no valía la pena, y se fue quedando sola.
En su soledad se fue dando cuenta de su realidad. De que el príncipe la estaba maltratando y que ella no tenía la culpa de lo que estaba pasando.


En otras ocasiones se ofrece como solución denunciar, separarse. Decisiones para las que se necesitan unas fuerzas que muchas mujeres sienten que todavía no tienen. Y otras mujeres no desean separarse, quieren mejorar diferentes aspectos de su relación.
Llega un momento en que se cae la venda de los ojos y se empieza a ver de otra manera, aparece el pasado bajo una nueva luz.
  • Cuándo le conocí y me casé me parecía que sabía hablar de todo ¡era una cosa!. Sólo me faltaba besar por donde pisaba. Hablaba y era como si lo supiera todo. Y ahora pienso ¿pero qué le he visto yo a este hombre?
  • Después de 10 años de casada es como si hubiera visto una luz y he visto ¡pero madre mía! ¿Cómo en 10 años he podido aguantar todo lo que he podido aguantar?
  • Mi familia me decía que tenía muy mal carácter, ellos lo veían más que yo. A medida que me ha ido haciendo cosas me he ido dando cuenta que yo tenía una venda y que no lo veía. Al hacerte según qué cosas te vas dando cuenta, dices: “pues si tienen razón, ¡si es que estoy ciega!”.
  • Me intentó pegar. Entonces ya vi que no, este hombre a mi no me puede querer. Y a fuerza de tiempo te vas dando cuenta por las acciones que hace, te vas dando cuenta que cada vez te quiere menos.
  • Aquella noche se levantó dando gritos, yo estaba dormida, me desperté y fui a ver qué pasaba. Me dio una patada en la barriga, que era más grande el morado que mi mano abierta, y yo me defendí como pude. Desde aquella noche es que perdí el miedo, porque yo tenía un miedo horroroso. Aquella noche tuve una reacción de un empujón.
  • Abrí los ojos de golpe la primera vez que vi a mi hijo en peligro. Durante toda la noche repasé los últimos 10 años de mi vida y por fin los vi como todo el mundo me decía.

AL CAER LA VENDA DE LOS OJOS...
Poco a poco se van reconociendo los diferentes abusos que se han recibido. Además del maltrato físico hay otros tipos de abusos.
También es emocional:
descalificaciones, no hablar, desautorizar, decir que no haces nada bien, gritos, chantaje emocional, coacciones para obligar a hacer alguna cosa, amenazas, abandono o ausencia de cuidado en situación de enfermedad, etc. El abuso emocional también se puede realizar dirigiendo las amenazas o agresiones hacia l@s hij@s, familiares, amig@s, como una manera de herir.
  • Te dice ¿y tú dónde vas a ir? Si yo me separo de ti, ¿tú dónde vas a ir? ¿Quién te va a querer a ti?. Y tú que haces: llorar es lo único que sabes hacer.
  • Estoy con las depresiones, y él hace ver que es un cuento lo de la depresión.
  • Me dice “eres una inútil, no vales para nada”.
  • Unas veces es un lobo porque es terrorífico y otras veces es como una termita de esas que te van agujereando, y van haciendo un agujero que te llega hasta los sesos.
  • Es como un torero, nada más tienes tiempo de pensar cómo le vas a dar el pase.
  • Me decía “tu hermano está loco, y tú estás loca como él” (hermano depresivo).
Hay abuso económico:
tiene que ver, más que con la falta de recursos económicos, con el uso de los mismos. No dar suficiente dinero para la manutención de la casa, cuando la mujer no tiene ingresos propios, o controlar y disponer del dinero de la mujer si ella tiene sus ingresos. Dejar a la mujer sin recursos económicos es una manera de controlar su autonomía.
  • He estado tantos años pendiente de si me pasaba 60.000 Ptas. y con eso pagar agua, luz, teléfono, comida (cuatro personas en la familia).
  • O no tienes para llegar a final de mes para darle de comer a tus hijos porque no te ha pasado dinero ese mes.
  • La independencia económica hace mucho. Cuando no trabajaba me echaba en cara muchas veces eso de que no trabajara, que él traía el dinero a casa.
  • Económicamente lo llevaba él todo a mi casa. O sea, yo trabajaba pero no era dueña de mi dinero y no era dueña de nada, siempre dependiendo de él.
Otra forma de abuso es el aislamiento social:
la prohibición de salir, trabajar o relacionarse con otras personas (incluso muchas veces con la propia familia), el control de las actividades de la mujer, de sus horarios, de las relaciones sociales, el boicot más o menos sutil de las relaciones de la mujer hasta que llega a aislarla socialmente.
  • Con mi familia no se llevaba bien, ni se hablaba ni nada. Mucha distancia de familia que tenemos es por él.
  • Me decía “como yo me entere que le das algo de dinero a tu hermano te vas a enterar”.

Ella sólo quería hacer feliz al príncipe. Pero éste no iba a cambiar nunca, por muchas perdices que le cocinara o muy bonita que se pusiera.
  • La pareja hay veces que ni te dice que si ni te dice que no. “Sí, que venga tus amigos”, pero luego dice “hay que ver, tu amigo no me gusta”. O vienen tus amigos y él se encierra en la habitación porque no quiere saber nada, o lo ve mal.
  • Cuando viene la familia él se va a echarse una siesta.
  • Ellos te aíslan de todo porque a ellos no les interesan las opiniones de nadie. Ellos te quieren tener totalmente en un puño.
El maltrato sexual:
incluye cualquier contacto sexual no deseado y que se realiza desde una posición de poder. Además de la violación con fuerza también se incluye la coacción (muchas mujeres no se niegan a las relaciones sexuales para evitar otros tipos de maltrato o agresiones hacia ellas o sus hij@s). También es un maltrato mantener relaciones sexuales sin protección fuera de la pareja, con el posible contagio de enfermedades de transmisión sexual a su pareja.
  • Yo oigo a otras mujeres cuando hablan de sexo y esto y lo otro. Pero yo no, era como los venados, llegar, ¡Fu! Y largarse y ahí te quedas. Y pasar unas noches, y unos días horrorosos, porque claro, yo no sé lo que es el sexo. Y esto también hace mucho mal.
ESPERANDO LA FELICIDAD PROMETIDA...
Los cambios y problemas que van surgiendo a lo largo de la vida, las etapas de mayor fragilidad y en las que se necesita más apoyo (enfermedad propia o de algún familiar, pérdida o cambio de trabajo de uno de los dos, dificultades económicas, pérdida de algún familiar, etc.) suelen ser momento de mayor intensidad de la violencia.

LAS ETAPAS QUE SE ESPERA MÁS CERCANÍA,
  • embarazos
  • nacimiento de los hij@s
  • jubilación
SON LOS MOMENTOS EN QUE AUMENTA LA VIOLENCIA

EMPIEZAN A CAER LOS VIEJOS VALORES
  • Estoy cansada de dar, aburrida. ...Y no cambiar. Ya no puedo aguantarlo más.
  • En su día el pensar que es un desgraciado me llevó a no separarme de él. Y si no lo hacemos la familia ¿quién lo hace? Y si no somos nosotros, lo vamos a dejar en una cuneta. Pues es que no es ni que lo deje ni nada, él ya está en una cuneta de hace tiempo. Todas estas cosas te saltan a tu mente. Hay que sacárselo de la cabeza. No debemos pensar que vana a cambiar porque no lo hacen.
  • ...El tiene dos caras, una para la gente y otra para mí.
Es entonces cuando se empiezan a ave bajo luz diferente aquellas creencias que han estado manteniendo los esfuerzos para cambiar la violencia.
Después de años de vivir con el convencimiento y la esperanza de que él cambiará, pensando que con cariño y esfuerzo todo se puede conseguir, que el amor lo puede todo, llega un momento en que una se da cuenta que la violencia no va a parar. Se empieza a pasar del sentimiento de responsabilidad por el bienestar del otro a la responsabilidad del bienestar propio.
Muchas mujeres creen que lo que están viviendo no son malos tratos, porque creen que los hombres violentos lo son siempre y con todo el mundo. La mayoría de los hombre violentos lo son sólo en casa. Fuera de casa suelen ser personas amables.

Su príncipe azul se había convertido en un ogro. No había sido ese el sueño que había tenido en la casa donde vivía de niña cuando creía que un príncipe la salvaría.
Ahora, después de tanto años de sufrimiento se dio cuenta que la única que la podría salvar era ella misma.


L@S NIÑ@S EN EL CUENTO FELIZ
Se empieza a cuestionar la creencia de que l@s hij@s necesitan un padre, aunque les haga sufrir. O que lo que pasa en la casa no les afecta. se empieza a ver que no se les puede proteger del daño ocultándoles o justificando situaciones cotidianas que ell@s también viven.
Y, finalmente, se revisa también la propia manera de pensar, las propias creencias y valores para hacerlas más acordes a la vida real.
  • El típico dicho de siempre “por los niños no nos separamos”. Aunque quieras taparlo y les quieras dar de todo, los niños saben que el problema está ahí. Y con estas situaciones se van antes de casa, y si no pueden irse ¿qué hacen?, estar todo el día en la calle.
  • Por mucho que nosotras lo queramos tapar y cuando vengan (los niños) poner una sonrisa ellos lo notan, son muy sensibles.
  • Por muy pequeños que sean ellos lo ven, no hace falta que les digas nada.
  • Es inútil. Es una cosa que sale, y le sale a los hijos. Y hay momentos en que te llaman del colegio y te preguntan “¿qué le pasa al niño?”. Era raro que un niño de esa edad estuviera tan aislado de todo, y tan sumamente triste y tan sin ganas de jugar.
  • Por mucho que el padre diga que les quiere, cuando hay que ir al médico los llevas tú, cuando hay que ir al médico los llevas tú, cuando hay que ir al parque los llevas tú. Eres tú la que al fin y al cabo sigues con tus hijos. Igual que quieres lo mejor para ellos no quieres que el día de mañana sufran.
  • Me está costando mucho porque yo he sido de estas que han pensado me he casado para toda la vida, y además, yo no he conocido otro hombre más que a mi marido.
LA MUJER EMPIEZA A NOTAR QUE LLEGA EL FINAL DEL MALSUEÑO
Al valorar las consecuencias de todo lo vivido, al comprobar lo que ya se intuía, la manera en que se ha ido entretejiendo la historia, al revisar y reparar en lo posible todo el daño ocasionado, se desiste de perseguir el final feliz que no llegará, y se empieza a recuperar la vida propia.

AL VER QUE LA RELACIÓN SE BASABA, MÁS QUE EN EL AMOR Y EN EL RESPETO, EN EL SOMETIMIENTO A LOS DESEOS DEL OTRO.
  • Hay un momento que quizás te viene tan de nuevo que lo expresas con ira, pero cuando ya se te va la ira es cuando te vas hundiendo. Esto va en cadena, te vas desvalorizando, tu misma vas perdiendo interés por todo, vas perdiendo tu autoestima día a día. Ahí ves en realidad el daño que te ha hecho.
  • Yo he visto a fondo que a mí el no me quiere. Porque si me quisiera no me hubiera hecho todas las cosas que me ha hecho, las palizas que me ha dado, y todo. Si un hombre te quiere no creo que te haga esas cosas.
  • Mis deseos siempre los he tenido en segundo orden.
  • Llega un punto en que te sientes como obligada a servir a aquella persona.
  • Quieren a la mujer sumisa, allí a su lado.
  • El poder que tienen ellos sobre nosotras. Cuando nos dicen “yo gano dinero y tú no ganas dinero y el dinero es mío”, pues yo ya me siento una inútil. Te hacen sentir impotente, te hace sentir de todo.
  • Y si trabajas te culpan por otro lado “tienes los niños descuidados”, “que malcriados tienes a los niños”.
  • ¿Por qué cambia una persona? Porque se da cuenta de lo que está viviendo. Al cambiar tú es cuando él reacciona y dice: “tú eres la mala porque tú no haces lo que yo quiero que hagas”. Él me quería como yo era antes, que era una sumisa a él.
AL VER LA HISTORIA, MIL VECES REPETIDA, QUE VA DEL ARREPENTIMIENTO Y EL PERDÓN AL VOLVER A EMPEZAR EL CÍRCULO DEL MALTRATO.
  • El siempre dirá lo mismo y tú entonces pensarás ¡hay pobrecito! Y caes. Pero cuando te pone la mano encima o te maltrata psicológicamente él no piensa hay pobrecita ¿verdad?. Tienes que pensar tú siempre pobrecito. Ellos consiguen que al final tu siempre perdones porque tú siempre consigues arreglar las situaciones.
AL VER QUE EL EXCESIVO SENTIDO DE PROTECCIÓN A LOS DEMÁS POR ENCIMA DE UNA MISMA HA HIDO ALIMENTANDO LOS REPETIDOS CÍRCULOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN CADENAS.
  • Eres como su madre, tienes que proteger a tus hijos y encima a él.
  • Mis hijos me han dicho “pero mamá, ¿por qué has aguantado tanto?. Déjalo”.
  • Yo no puedo responsabilizar a mi hijo que piense que su madre ha venido más tarde porque le ha pasado algo. Es como un adulto, es un mundo que no es su mundo. Es un niño y tiene que tener su infancia.
  • El niño no puede aguantar esa situación, se hace grande. Y después cuando se vaya, si te lo echa en cara le dirás: hijo mío, tienes toda la razón del mundo.
  • Mi padre ha sido un hombre machista, de esto que había que hacer lo que él quisiera y a mi madre la ha pegado, y yo lo he visto desde niña. Y eso lo he llevado yo siempre. y yo, mi padre es mi padre, pero no lo quiero como lo tengo que querer. Eso te marca. Y echas de menos que no has tenido niñez, lo echas de menos.
  • El maltrato no sólo es pegar. Te sales de la infancia y ya repites. Y te das cuenta con el tiempo. Es una cadena. Yo no quiero acabar como mi madre.
  • No hay miedo más gordo que tengo que el día de mañana mi hijo hiciera nada más que la cuarta parte de lo que ha hecho su padre.
  • Yo tengo una hija de 11 años y está muy agresiva conmigo ¿Por qué?, porque ve al padre.
Y POCO A POCO, SE VA VIENDO LA SALIDA
  • Cada día veo más claro que no tengo que seguir manteniendo esta relación, pero necesito coger fuerzas para afrontarlo.
  • O abro los ojos o salgo de esto, porque es como un círculo vicioso que nunca acaba de solucionarse, como un miedo a tomar una decisión.
  • Esa puerta está ahí, pero tienes que dar ese paso. Ese paso es tan importante que como no se dé, te traumatiza toda la vida y termina contigo, porque acuden los males, te pones enferma de toda la vida aguantando semejante presión.
  • Llega un punto en que dices, mira, ya está bien. Yo quiero la separación porque no aguanto más. Yo quiero ser una persona normal, sólo pido ser una persona normal y corriente. De no ir con ese sentimiento de culpabilidad a los sitios, de decir ahora ¿cómo va a reaccionar él?. Cuando piensas que te va a reaccionar mal reacciona bien, cuando piensas que va a reaccionar bien reacciona mal. O sea es que, es que no eres capaz. No hay una comprensión, no hay una comunicación en la pareja y no hay respeto. El respeto hace mucho en una pareja. Cuando se pierde yo creo que es el final de todo, está todo perdido.
  • Necesito tranquilidad, seguridad en casa, calma. No tener más miedo día y noche. Pensar con mi cabeza, no a través de la suya.
  • No vale la pena que sacrifiques tu vida, que sacrifiques la vida de tus hijos.

Pero también sabía que necesitaba ayuda, así que por segunda vez en su vida invocó a la Hada. La Hada apareció enseguida y la abrazó y consoló durante horas. En esas horas la Cenicienta lloró y lloró todo lo que no había llorado hacia años. Y cuando acabó era como si se le hubiera vaciado el alma de todas sus penas y ahora tuviera que empezar a llenarla de cosas bonitas.

Sentir que aún queda tiempo para intentarlo, para cambiar tu destino. Abre la puerta, deja que entre el sol. Deja de lado los contratiempos, tanta fatalidad, porque creo en ti cada mañana aunque a veces tú no creas en nada.

Hay soluciones, puedes ver otros caminos, otras vías, otros canales por donde iniciar una nueva vida.
  • Hay que luchar porque si no luchas te hundes completamente.
  • Hay que luchar y por lo menos intentar ver un futuro, que en otro momento te ves tan hundida que no te lo ves. Entonces piensas, aunque sea nada más que por mis hijos.
  • Darme cuenta que el mundo sigue, que no soy una vieja, que se me ha abierto una puerta.
Puedes salir de esta situación, pero es posible que necesites ayuda. No dudes en pedirla. Hablar de lo que te está pasando, de tus sentimientos, te ayudará a aclarar tus ideas, a superar la confusión y a buscar la salida más adecuada.
  • No te calles, háblalo, aunque a lo mejor te pienses que estás hablando con una pared, hay alguna persona a tu lado y te puede decir “pues mira puedes ir a..”, o “te acompaño”.
  • Antes me daba vergüenza explicarlo. Hoy lo explico cada vez que se tercia, sin problemas, porque me he dado cuenta y he salido.
ROMPE SILENCIOS Y BARRICADAS, CAMBIA LA REALIDAD.
Aunque a veces no te digan lo que necesitas oír o tengas la sensación de que no te entiende, no te desanimes. Si las personas a las que recurres no te creen, quitan importancia a lo que te pasa, o justifican la violencia de tu marido, no pierdas el tiempo, busca ayuda en otro lugar. Estas personas no pueden darte el apoyo que necesitas.
A veces te pueden proponer soluciones, como denunciar o separarte, para las que todavía no tienes suficiente convicción o fortaleza para llevarlas a cabo tan pronto como te exigen. Recuerda que eres tú quien mejor sabe lo que necesitas en cada momento, y lo que puedes o no puedes hacer. Recoge de lo que te dicen lo que más se acerque a tus primeras metas y sigue buscando hasta que encuentres a las personas, profesionales o no, que sepan por sí mismas o por su especialización de la situación que estás viviendo.
  • Vete a un centro de mujeres y que te asesoren, para ver lo que puedes hacer.
  • Ir a la psicóloga.
  • Que las mujeres que están en nuestra situación puedan venir a grupos y se puedan hacer más fuertes y sepan actuar en el momento adecuado.
ABRE TUS ALAS AL PENSAMIENTO Y DÉJATE LLEVAR
Contar con un punto de apoyo, alguien en quien confiar, te ayudará a recuperar tu propia manera de pensar y de ser, a tomar distancia de tu pareja y del daño que te causa.
  • Encontrar personas que te apoyan da libertad a la hora de actuar, porque yo ya tengo otras puertas abiertas.
VIVE Y DISFRUTA CADA MOMENTO CON TODA INTENSIDAD
Necesitarás ir dando pequeños pasos para ir tomando fuerzas y llegar donde deseas:
  • Empezar a cuidarte, a dedicarte tiempo a ti misma, a tener tus espacios personales independientes de él. Hay muchas pequeñas cosas que puedes hacer para sentirte mejor, para ir tomando fuerzas.
SENTIR QUE AÚN QUEDA TIEMPO PARA INTENTARLO, PARA CAMBIAR TU DESTINO
  • Superarás el sentimiento de indefensión que te bloquea y no te permite buscar soluciones, irás perdiendo el miedo.
  • Ya no estás tan cohibida, vas perdiendo ese miedo y entonces en el momento de arremeter contra ti, de hacerte daño, tu ya estás más preparada, estás más fuerte.
  • Ellos se ponen más tonto cuando te ven que estás cohibida. Si ve que tienes miedo, más, todavía más.
  • Son fuertes porque les tenemos miedo. Cuando nosotras vencemos el miedo ven que no pueden, se les va la fuerza.
  • Dejarás atrás el sentimiento de culpa. La culpa sólo sirve para anclarte en lo ocurrido, para parallizarte. Lo importante es poder repararlo, buscar soluciones.
Y TÚ, QUE VIVES TAN AJENO, NUNCA VEZ MÁS ALLÁ DE UN DURO Y LARGO INVIERNO
  • Nadie tiene que hacerse responsable de la amargura de los demás. Toda ayuda tiene sus límites. Sobrepasar esos límites te contagia te hace reconocerte en la amargura. Recuerda que cada persona es responsable de resolver sus problemas y de buscar su propio bienestar.
  • Tu vida es tuya. Lucha por ella.
ABRE TUS OJOS A OTRAS MIRADAS ANCHAS COMO LA MAR
  • Yo ahora me siento bien, con ganas de superarme y con ganas de empezar como si empezara una nueva vida. Yo me reconozco mis derechos, y decir sí cuando quiero y no cuando me da la gana. Y caiga quien caiga.
  • Me encuentro más libre.
PORQUE CREO EN TI CADA MAÑANA AUNQUE A VECES TÚ NO CREAS NADA.
  • Dejar atrás no es fácil, supone un coste. La inseguridad y el miedo se pueden apoderar de ti en algún momento. No desfallezcas, es normal que surjan en ti sentimientos de dolor y de pérdida, habías invertido tu vida, tanto esfuerzo... Pero tú sabes que la vida tiene otros colores, otras miradas, otras personas con las que podrás sentir y compartir todo lo que siempre has deseado.

  • Tienes mucha fuerza dentro. Habrá un día que la sacarás.
  • Cada vez que explico de dónde he salido me doy cuenta de lo fuerte que he sido, de lo que he llegado a soportar. Hace 10 meses no lo veía, pensaba que yo era débil, inútil, incapaz...
  • Hay que luchar tanto como lo hemos hecho por nuestro matrimonio (luego somos capaces), pero por nosotras mismas y pos nuestros hijos.

EPÍLOGO:
Y la Cenicienta lo consiguió. Dejó los tacones y las perdices y se hizo cocinera vegetariana. Y ahora está trabajando con otras mujeres como ella: Blancanieves y la Bella Durmiente que ya habían despertado. Caperucita, que había dejado al cazador por violento, la Ratita Presumida, que había cambiado su lazo por autoestima.
Y entre todas decidieron cambiar sus papeles en los cuentos y empezar uno nuevo.
...Érase una vez unas mujeres que no estaban solas...


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