Los orígenes del Perelló se remontan a la prehistoria, como demuestran las pinturas rupestres de Cabra-Feixet, declaradas Patrimonio de la Humanidad. El pueblo fue un importante asentamiento romano, y aún quedan numerosos restos de esa época, como parte de la Via Augusta, puentes y pozos. Antiguo hospital en el siglo XIV, El Perelló sufrió muchos ataques y litigios a lo largo de su historia, de los que siempre supo recuperarse. La Torre dels Moros, la ermita de Sant Cristófol, o el Coll de les Forques son otros de sus monumentos destacados.
Hoy en día, el pueblo es conocido con el sobrenombre de "Mirador del Delta", gracias a su privilegiada situación. El Perelló combina mar y montaña. Sus playas, tranquilas y de aguas cristalinas, son otro de sus grandes atractivos. Mientras, el monte forma parte del paisaje del pueblo. De su gastronomía destacan la miel, exquisita, y el aceite de oliva, de renombre en toda Cataluña.